sábado, 19 de julio de 2014

Vía Romana en Los Belones y Tick Tack en Cartagena

Verano es sinónimo de vacaciones, playa y se suelen incrementar las salidas a bares, chiringuitos y restaurantes. Hemos aprovechado unos días de vacaciones en julio para visitar un par de sitios en el entorno de Cartagena. 

Comenzamos la ruta por Los Belones, una localidad repleta de bares y restaurantes. Un italiano de gran calidad muy recomendado por una amiga es Vía Romana (C/ Mayor, 84. 968137373). Decoración típica de restaurante italiano popular, cocina vista y un saloncito con un buen número de mesas. Los camareros ofrecen un servicio rápido y atento, y la carta está repleta de platos italianos, tanto ensaladas como pastas y hasta carnes. 

Nosotros optamos por la comida más típica: pasta y pizza. Para comenzar una ensalada de alcachofas con tomates, jamón, piñones y de aliño una salsa verde que estaba deliciosa. 

Ensalada de alcachofas y tomate


Continuamos con unos tagliatelle con frutos del mar y salsa de nata que estaban espectaculares, un plato muy abundante, todo muy fresco y el sabor buenísimo. Eso sí, para mi gusto la pasta estaba muy pasada de cocción y un poco sosa. Este restaurante tiene la gran ventaja de que puedes elegir la pasta y la salsa y condimentos con las que la quieres acompañar. 

Tagliatelle del mar


Probamos también una pizza de setas, que nos recomendó el camarero, que estaba deliciosa. Muy jugosa, sabrosa, la masa crujiente, riquísima.

Pizza de setas

Precio muy asequible y la relación calidad/precio excelente. Un sitio muy, muy recomendable para repetir. Eso sí, hay que reservar porque está siempre repleto.

TICK TACK EN CARTAGENA
Cartagena se ha llenado de bares de tapas en céntricas calles peatonales. Nos habían hablado muy bien de Tick Tack, en la calle de la Jara, así que no lo pensamos a la hora de ir a probar. 

Tick Tack es un lugar muy económico y sorprendente por la forma que tienen de trabajar porque propone bebida y tapa a muy bajo precio (2 y 3 euros) y cucuruchos (de chanquetes, bravas…), algunas tablas de quesos y embutidos, y sushi. Dirigido por Pablo Martínez, chef del restaurante Eszencia y Arqua, algunas de las tapitas que ofrece son mini hamburguesa con pan de colores (que no es una novedad porque muchos bares ya la están sirviendo), sándwich (con crema de chorizo y trufa), ravioli de setas con queso azul (que por su tamaño más bien parece un crepe), flamenquín (para mi gusto se asemeja más un jamoncito porque consiste en un gran trozo de jamón york de bloque con bechamel, rebozado), croquetas y pastel de carne y verduras, entre otras muchas. 

Además, cuenta con una selección de quesos de La Lechera de Burdeos, embutidos y sushi de Moshi Moshi. 

Cenar en este sitio es muy, muy barato pero tiene varios inconvenientes que hicieron que a mí no me gustara como sitio para repetir. El local es bastante grande y tiene mesas con sillas altas dentro, taburetes altos en la barra, y varias ventanas abiertas a la calle donde también se puede tapear. Entre los puntos negativos que observé es que los camareros sólo sirven en la barra, de forma que si tienes hueco en la barra o en las ventanas estarás bien atendido, si te sientas en las mesas de dentro tendrás que levantarte mil veces para poder beber y cenar. Además, cada consumición que pides la pagas. De forma que si te apetecen dos tapas pides y pagas, si quieres una cerveza más la vuelves a pagar, si quieres una ración pagas de nuevo y si eliges postre otra vez pagas. A mí me pareció una incomodidad tener que pagar cada vez que pides una bebida. Da la sensación de que es un bar elegante y bien decorado –tarima clara, barra de mármol, líneas rectas y muy moderno-, que sirve tapas en plan tasca de universitarios. Y por último, a los que no os guste comer en vajilla de plástico ni os acerquéis. No estoy hablando de platos blancos de cumpleaños de niños, noooo, pero sí de platos, cuencos y bandejas de plástico duro de color. 

Sitio recomendable para cenar muy económico pero ni me convencieron las tapas, ni es un sitio agradable para una cena tranquila con amigos. 

Aquí está la reseña que publicó el periódico La Verdad.

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